
El Sat Yoga Ashram y Centro de Retiros abrió sus puertas oficialmente el 1º de julio de 2011 y dio la bienvenida a nuestros discípulos-en-entrenamiento como el primer grupo de integrantes del retiro para gozar de la belleza divina de nuestro nuevo hogar espiritual. Se sintió una energía alegre y una atmósfera de apertura en el retiro. Este evento histórico fue el punto culminante de años de servicio, devoción, dedicación y gracia divina que finalmente se consumó con una indescriptible dulzura y trascendencia que marcó a todos los postulantes de Sat Yoga.
“Es difícil poner en palabras algo tan poderoso como las experiencias y aún más las imperiencias que viví durante los 5 días de retiro en Arunáchala. La belleza increíble de la naturaleza, los sonidos de la lluvia, los cantos de las aves y sobre todas estas cosas, las enseñanzas y la orientación de Shunyamurti, hicieron fácil poder volver hacia dentro y permitir meditaciones profundas y silenciosas llenas de energía divina. El campo energético hermoso que se crea en una comunidad que surge en el amor enriquece cada experiencia – desde disfrutar de comidas deliciosas hasta pasear por la naturaleza y escuchar las enseñanzas – todo estuvo lleno de magia!” exclamó Rafael con calma y entusiasmo.
“Aparte de representar la culminación de tres años de trabajo diario y conjunto de varias almas devotas, este retiro marcó un punto de inflexión en la fusión de la familia Sat Yoga. Esta fue la primera vez que estuvimos juntos, intensamente, por cinco días consecutivos y con tantas actividades sátvicas. ¡Fue un tiempo de gran alegría!”, exclamó Jagdish.
“Arunáchala vigoriza y recarga el impulso de mi alma por volver a su Fuente, así como la neblina fina del aire penetra y rejuvenece mi piel. El cielo siempre cambiante se lleva cualquier nube obscura de Maya que intenta persistir. Los atardeceres cautivan a los sentidos en una consciencia silenciosa, mientras los rayos de Shiva embisten desde los cielos a la Montaña Sagrada para mantenerla iluminada dentro de mí. En el Ashram Sat Yoga, he encontrado la cueva para que la Madonna dé a luz y críe la Semilla Divina. El proceso transformativo del ser falso y profano al Ser Verdadero y realizado se protege en el Ashram Sat Yoga, en compañía de los Sat Yoguis quienes, por su trabajo interior transformativo pueden ver a través de cualquier velo que pudiera quedar y esconder la Luz Divina que llevamos dentro,” expresó Marjiva en beatitud sincera.
“Ascender las cuestas de Arunáchala se sintió como volver a Casa. Claro está, este evento especial, este retiro histórico, se ha venido creando por años (sino es que por muchas vidas) y la experiencia (e imperiencia) única que cada uno de nosotros recibimos es una clara manifestación del amor y la atención que se le ha entregado a este proyecto – tanto de la tierra como los cielos,” reflexionó Purusha.
Ciertamente, el retiro dejó una huella indeleble en el alma de cada participante.
Los postulantes al llegar a Arunáchala fueron inmediatamente sorprendidos por la increíble cantidad de trabajo y “toques finales” que fueron hechos por el comité de retiros, demostrados en la belleza espectacular y atención a detalle que se observó en la construcción artesanal y la decoración de las cabañas y el pabellón. Quizás algo más asombroso fue la ecuanimidad y las sonrisas tiernas de los Karma Yoguis que habían subido a la montaña días antes para asegurar que todo estuviera perfecto para el resto de los participantes.
El primer día del retiro se vivió en gratitud. Agradeciéndose entre sí, los postulantes reconocieron las bendiciones y los esfuerzos colectivos del Karma Yoga de cada uno. Dieron gracias por la oportunidad de estar en la posición de reverencia y responsabilidad y por lo que significa para ellos la apertura del Ashram. Después de compartir los mensajes sagrados de cada estudiante, Shunyamurti enfatizó la importancia de estar cada uno en un estado de vacío absoluto, de agradecimiento y de remembranza – pues cada pensamiento que surge en consciencia tiene un impacto sobre el entorno y por lo tanto afecta a todos los visitantes en búsqueda de consuelo espiritual en Arunáchala. La tarde cerró con una cena en comunidad, el primer sustento compartido por la familia espiritual.

“La tierra del ashram, Arunáchala, está inmersa en signficado; cada paso, cada pulgada de tierra está saturada de enseñanzas y metáforas.” Así fue cómo comenzó el segundo día del retiro, con una bendición de cada una de las cabañas, o “bhavans”. Bhavan significa “morada de paz”; el grupo fue a cada bhavan, empezando con Prema Bhavan, luego Viveka Bhavan, Vigyana Bhavan, Vairagya Bhavan y Purna Bhavan, terminando con Samyak Sambodhi Bhavan, ofreciendo sus bendiciones e infundiendo cada morada con energía espiritual y pureza de intención. Shunyamurti impartió una enseñanza sobre el significado y el sentido de cada uno de los nombres de los bhavans mientras los postulantes escalaban a los chakras más elevados y vivían las metáforas que habían estudiado y aspirado, hasta la de la Suprema Liberación de la Budeidad Perfecta.
Esa misma tarde, Shunyamurti dio una clase en donde enseñó el verdadero sentido y significado de Arunáchala, recordando a los alumnos que ellos son Arunáchala: “Tú eres Shiva.” Enseguida el grupo se unió para entonar un cántico dedicado al monte sagrado de Arunáchala escrito por Bhagavan Sri Ramana Maharshi. Lo que surgió a continuación fue una inmensurablemente poderosa y espontánea dehiscencia de Energía Divina, un destello de beatitud, amor, alegría y belleza redentora, una irrupción de lo Eterno a lo temporal. Inmediatamente después de compartir esta energía inefable el grupo meditó en conjunto para ampliar esta imperiencia de la beatitud gozosa de Ser.
Antes de cenar, Shunyamurti dio una clase sobre los niveles de discipulado, presentando un bosquejo de las distinciones sutiles del entendimiento, el compromiso y la dedicación disponibles en el espectro del discipulado. También cambió el nombre de los postulantes a “Pravartaks”, que es el equivalente en sánscrito del término católico “postulante”.
Al día siguiente los Pravartaks peregrinaron junto al Gangaji, el río sagrado de Arunáchala: primero a Rishikesh, la fuente del río, y luego a la playa de Varanasi. El grupo se juntó de nuevo para ofrecer sus bendiciones y reconocimiento reverente de la energía poderosa presente en estos sitios sagrados. El día cerró con una meditación guiada por Marjiva seguida del “atardecer más majestuoso que jamás haya visto”.
La última noche del retiro, Shunyamurti develó un ejercicio de pranayama/respiración conocido como “respiración trascendental”. El efecto en el grupo fue muy intenso llevando a algunos a salir del cuerpo y entrar en la beatitud de su esencia incorpórea, mientras a otros los llevó a enfrentar su miedo de dejar la identificación con el cuerpo. La mitad de los Pravartaks meditó para crear un campo energético de paz y seguridad mientras los demás participaban en la experiencia de la respiración bajo la orientación cuidadosa de Shunyamurti.
Cada día del retiro fue mágico, lleno de tiempo para actividades y para ser. Hubieron clases de asanas ofrecidas por Saraswati, oportunidades de Karma Yoga para convertir la acción en la no-acción y devolverle las gracias al grupo y a la tierra, inolvidables sesiones de meditación, clases de Gyana Yoga ofrecidas por Shunyamurti y un aire indescriptible de compañerismo divino. El desayuno, almuerzo y cena fueron regalos de ambrosía y prasad ofrecidos por la Cocina de Radha, infundidos con néctar divino y energías sátvicas que proporcionaron a los participantes la experiencia de la cocina de un ashram, por excelencia.
El retiro fue resplandeciente y repleto de quietud, soledad y simplicidad bendita así como la inmersión en la convivencia de la vida comunal. “Tuve la experiencia excepcional de estar en soledad aun estando en grupo.” Hubo comprensión y respeto por toda persona que estuviera viviendo un procesamiento interno. Varios tuvieron reuniones cortas con Shunyamurti con el fin de disolver “maya” y a la vez había bastante espacio para aquellos deseosos de permanecer en solitud y silencio. Todos encontraron que el formato del retiro atendía sus intenciones personales y respondieron con alegría al descanso del ajetreo y la bulla de la vida urbana.
“Los 5 días de retiro en el Ashram Sat Yoga son difíciles de describir porque fue una experiencia totalmente fuera de este mundo. En una época en que estamos tan endurecidos, cínicos e inmunes a los ataques y el retraimiento de otros, en donde permanecemos concentrados incesantemente en nosotros mismos y nuestra multitud de placeres efímeros, obligados a permanecer eternamente en guardia, el encontrarnos con el desinterés, amor, compromiso y bondad de los yoguis aspirantes de Sat Yoga puede ser un asalto a los sentidos, un reto a aquello que creemos ser y cómo creemos que debe ser el mundo contemporáneo,” describió con elocuencia Jagdish.
“El Retiro de postulantes Sat Yoga fue una oportunidad para regresar a casa a nuestra Fuente, a tener la imperiencia de la beatitud de Ser a la vez que la experiencia de irse con una familia querida de seres luminosos de confianza. Es rara la ocasión en que uno encuentra un grupo tan dedicado de almas iluminadas en su hábitat natural y comparte con ellos el aprender, vivir y amar”, concluyó un participante.
Si usted está interesado en participar en un futuro Retiro Sat Yoga, favor de escribir a retreats@satyogainstitute.org para mayor información.
Namasté.
(este artículo es una compilación de las notas de varios participantes del retiro)















Posted on julio 15, 2011 porsatpurusha
0